Paella de marisco, con calamares y sin gluten (valencian style)

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El momento: 

Tradicionalmente se nos ha metido a todos la idea de que la paella es para el domingo, lo cual es mentira, porque una paella bien hecha puede apetecer hasta para desayunar. Pero bromas a parte, es un plato que se cocina mejor en compañía. Su cocinado debe ser lento para que el arroz redondo, especialmente de València, absorba el sabor del caldo.

Por la falta de tiempo que solemos tener el fin de semana se ha convertido en el momento adecuado para prepararla.

 Ingredientes para 4 personas:

Ingredientes

  • 500g. de arroz redondo o bomba
  • 2 calamares frescos
  • 1/2 bolsa de preparado de marisco para paella
  • 4-6 gambones
  • 1/2 bolsa de judia verde plana y garrofó
  • Tomate rallado
  • Azafrán, pimentón dulce (paprika) y sal.

Utensilios

  • Una sarten grande o paella
  • Cuchara de madera o espátula
  • Papel de aluminio
  • Cuchillo

¡Cuidado con los talibanes de la paella!

¡A tener en cuenta!

 La judía verde debe ser plana, puede ser fresca pero siempre cortada en porciones de 3 cm. como mucho.

El garrofó es una especie de alubia muy característica del País Valencià. Su sabor es muy suave, pero no por eso imprescindible
Puedes encontrar bolsas de preparado en muchos supermercados de España, pero existe una alternativa al garrofó que es la alubia de granja.
En esta receta hemos usado ingredientes muy buenos, pero acorde a los precios hemos apostado por el uso de algunos congelados.
 

Paso 1

Hemos añadido a esta paella de marisco unos calamares frescos.

El calamar lo puedes comprar también congelado y cortado a rodajas, pero en este caso hemos querido usarlo fresco aunque las bolsas de congelado puedan tener muy buena calidad.

Intenta comprar todo fresco, según los precios en la pescadería.

Para aquellos que en lugar de dedos tenéis pezuñas os diremos que es muy fácil limpiarlo. Dentro tienen como una especie de plástico (que no lo es). Este cartílago hay que retirarlo, tira de él. La pielecita que envuelve al calamar se quita pellizcándola.

Paso 2

Como puedes ver en esta imagen el calamar limpio queda como en de la izquierda. Los pequeños cartílagos transparentes los tienes en la parte inferior de la foto.

Córtalos en rodajas de un centímetro de espesor y resérvalos con el resto de mariscos que quieres añadir.



Paso 3

La paella toma el nombre del utensilio donde se prepara, es decir que eso de llamarle "caldero" es hasta incorresto y tó.

Pon aceite en la paella, un chorro generoso, que no excesivo. A poder ser ponlo de oliva, y sazona con sal gruesa.

Al añadir la sal, dicen algunas malas lenguas, se evita que el chisporroteo del aceite llegue a salpicarte hasta el felpudo de la puerta, así que si no tienes felpudo, ya verás lo que haces.

Paso 4

Con el aceite de oliva ya caliente vamos a añadir la verdura. Baja la intensidad del fuego a potencia media, o baja. No queremos que se nos queme.

Una vez le hemos dado ventaja a la judía verde y el garrofó, podemos poner el marisco. Este es el orden adecuado en esta paella, en la de carne es el inverso.


Paso 5

 Ahora añadimos tomate fresco que hemos rallado previamente.

Puedes comprar tomate natural rallado, pero te aseguramos que este detalle es tan importante como el acompañar este momento con un trago de cerveza sin gluten (hics).

Espera a que se sofría el tomate y añade pimentón dulce.


Paso 6

Añade los gambones. Sí los ponemos ahora junto a los calamares frescos porque queremos que se frían ligeramente con el sofrito.

El marisco anterior era congelado, por lo tanto era mejor ponerlo antes, y así se descongelaba perfectamente.



Paso 7

Sin que se te queden demasiado cocinados por el sofrito es el momento de comenzar a preparar algo esencial en un buen arroz valenciano: el caldo.

Añade agua hasta el límite de la paella y deja que se termine de cocinar todo con un suave hervor.

Si quieres que el arroz tome el color tradicional puedes añadir en ese momento el azafrán o colorante.

Puedes celebrarlo con otro trago de cerveza sin gluten (hics)


Paso 8

Bueno, bueno, bueno... casi pongo otra foto en lugar de la que debería... Perdón (hics).

Hemos añadido el arroz cuando ha empezado a hacer chup-chup. En ese momento hemos vuelto a bajar el gas a medio fuego.

Bajo ningún concepto se te ocurra mover el arroz una vez lo has añadido.

Dice la leyenda que una vez una señora lo movió, y entonces un vino un talibán de la paella y exhortó "risotto". La buena mujer fue deportada a Italia por liberar el almidón del arroz al moverlo.

Paso 9

El papel de aluminio, o de periódico en algunos poco higiénicos casos, sirve para que el vapor cocine la parte superior de la paella.

Este truco es un poco "looser", pero lo que más nos importa es que cuando veamos que a penas queda caldo, salvemos del "oh grano duro" a la parte superior.


Paso 10

Y aquí está la paella. Hemos tardado aproximadamente unos 45 minutos aproximadamente. Incluídos están los chistes sobre quién la hace mejor, los tragos de cerveza, e ir lavando algunos de los utensilios.

No hemos añadido tiempos a los pasos porque cada paella depende mucho del tipo de arroz, del tipo de cocción, y sobre todo del agua utilizada.


Chilaquiles "europeos" de pollo con salsa verde y sin nada de gluten

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 El momento:
De ese pollo al horno con aroma de lima que nos sobró vamos a preparar un nuevo plato. Con todo nuestro respeto a los mexicanos que bien lo preparan, adaptamos esta receta a los ingredientes más comunes encontrados en este rincón del Mundo

Hecho de restos de otros platos, junto con verduras frescas, los chilaquiles de pollo son perfectos para cualquier momento, pero un secrerto: "son ideales para ese día de resaca que nos levantamos a las 4 de la tarde.

Se prepara rápido, nos ahorra tirar comida, y se convierte en un excelente y sabroso plato que te inducirá a una más que placentera siesta de domingo.


Preparación (2 personas):

Ingredientes
300 gr. de restos de tortillas de maíz
1 pimiento verde fresco
1/2 cebolla
100 gr. del resto de pollo deshebrada
3 o 4 hojas de ensalada
2 chipotles o chilis
3 dientes de ajo
75gr. de queso de pollo
Utensilios
Cazuela metálica con tapa
Cazuela de barro o sartén
Paleta
Cuchillo






 



¡Vamos a por ello!

 Paso 1
 Usaremos los restos de pollo al horno, aunque también podemos usar pollo fresco que asaremos previamente.

Si no tienes a manos chipotles, o chiles, o guindillas, puedes usar cayena.

La ensalada que hemos usado es lechuga de hoja de roble.


Paso 2

Hemos picado los pimientos y nos hemos encontrado media cebolla en el resto de pollo (es que no me comen ná) , así que junto al picante lo hemos sofrito en una cazuela.

En a penas 10 minutos y con la tapa puesta para que el vapor hiciese de las suyas, hemos conseguido cocinarlo.

Paso 3

Hemos movido sin parar, para evitar que se pegase a la base de la cazuela, y después hemos añadido el pollo deshebrado y hemos dejado así durante unos minutos más.

Mientras remueves la mezcla puedes cantar esto: clica aquí



Paso 4

Hemos añadido las hojas de ensalada ya cortaditas. Hemos removido una vez más y hemos parado el fuego.

Al cubrir con la tapa la lechuga se torna rápidamente cocida, y en su buen punto. No la cocines demasiado, cielito lindo, o se quedará demasiado pocha. ¡Ayayayayayyy!


Paso 5

Mientras reposa la salsa hemos dorado los trozos de nachos y tortillas con un poco de aceite de oliva en una cazuela de barro. Si no dispones de ella puedes usar una sartén honda.

Trata de evitar que se quemen demasiado, sólo deben quedarse dorados.


Paso 6

Finalmente hemos añadido la salsa verde y el queso fundente.

Nosotros teníamos algo de queso mozarella, y ha fundido perfectamente otorgándole todo el sabor a las tortillas de maíz refritas y la salsa verde.

Si usas un queso demasiado curado no fundirá, pero puedes añadirlo si lo rallas fino.



Paso 7
Acompáñalo todo con cerveza sin gluten bien fría y comparte generosamente.

Los sabores de este plato son picantes, y eso ayuda, entre otras cosas, a que se nos vaya un poco la resaca, y nos regrese la energía al cuerpo para el día siguiente.


Pollo al horno aromatizado a la lima (gluten free)

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 El momento: 
Jugoso y muy aromatizado el pollo que os presentamos hoy es de piel crujiente, carne sabrosa y tierna y sin duda perfecto para cualquier ocasión. 

 Por ejemplo la comida del sábado puede ser una buena ocasión para comer bien sin tener que salir a comprar un pollo a l'ast.
Simplemente con la previsión de tener un pollo en la nevera, entiéndase que muerto y a poder ser desplumado y limpio, vamos a preparar un gran manjar que nos servirá para preparar el plato de mañana. Sí, el pollo al horno es "de esos platos sin gluten" que nos sirve de base para otros platos.

Preparación (4-6 personas):
Ingredientes
1 pollo de 1kg. aprox.
4 patatas medianas
1 cebolla y 1 ajo
2 ñoras y 1 lima (o limón)
1 vaso de vino blanco
Aceite de oliva
Clavo, romero y pimienta negra.
Utensilios
Cazuela de barro
Paleta
Cuchillo










¿Listos para rock'n'pollo?

Paso 1

Entre los ingredientes tenemos patatas que, bien lavaditas son perfectas. Con piel conseguiremos que no se queden hechas un puré.

El vino blanco lo usaremos para rehidratar la piel del pollo y conseguir que quede crujiente, pero sin quemarse, vamos que la vamos a broncear.
Y si eres un poco desastre y no sabes qué es una ñora, clica aquí.

Paso 2

Hemos dicho que lo íbamos a broncear, ¿no? Pues en este caso a Miss Pollo 2013 habrá que depilarla. Quema los pelitos del pollo quitándole al fogón la parte superior y usa la salida de la llama para "sopletearla".

Si tienes vitrocerámica te aconsejamos que no trates de depilar el pollo con ella, ni tampoco a la cera ¡puaj!

En ausencia de cocina de gas, trata de arrancar cualquier resto de pluma o vello con los dedos. Lo ideal sería tener un soplete de cocina, pero no es lo más habitual ¿O sí?


Paso 3

No vamos a ser tan malos como para hacer bromas al respecto, que la foto hable por sí sola.

Distribuye la cebolla, la ñora y el ajo de forma alterna. Pon un trozo de una cosa, pon el trozo de otra, y no te olvides de añadir las especies que gustes.

Resérvate un poco de lima para echarle el jugo por encima cuando esté en el horno. Lo añadiremos junto con el vino blanco más adelante.

Paso 4

Ahora pasamos el pollo al horno, para que se broncee un poco con el UVA (jojojo). No pondremos ni las patatas ni el vino, ni nada más, sino que tomaremos un poco de aceite y lo frotamos por toda la piel, de este modo conseguiremos que quede homogéneamente  rostido.

Es el buen momento para que le pongas las especies como la pimienta o el romero. Al estar untado de aceite se quedará "pegado sobre la piel.

Déjalo dentro del horno a 170º hasta que la piel quede levemente rosada.

Paso 5

Sacamos el pollo del horno y lo reservamos, mientras colocamos las patatas cortadas con un centímetro de espesor en la bandeja.

Si no hay mucho aceite puedes añadir un poco más para que las patatas se frían sin pegarse demasiado.

Mientras se doran las patatas, exprime la lima sobre el pollo. Conseguiremos que tome el aroma de este modo.

Paso 6

Volvemos a colocar el pollo en el horno acomodándolo sobre las patatas ya medio fritas.

Cuando el pollo empiece a crepitar de nuevo, es momento de rehidratarlo con el vino blanco. Hazlo en varias ocasiones. Ese mismo vino acabará sobre las patatas y evitará que se te quemen (ey... sí, es por eso que empezamos cociendo el pollo al principio, para darle ventaja sobre las patatas).

Montaditos de calabacín con fonio (gluten free total)

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 El momento: 


El fonio es un cereal poco conocido en nuestro país. Su forma es parecida a la del cuscus, y de hecho es posible preparará tabulé con este cereal exento de gluten.

Este cereal, considerado uno de los más antiguos del Mundo es perfecto para una cena en la que queramos impresionar con un plato lleno de sabor, original y sobre todo muy sencillo de preparar.

Una cosa más, entre las propiedades de este fantástico cereal sin gluten están sus proteinas, pues es digerible y muy alto en proteínas.

Preparación (2 personas):

Ingredientes 12 unidades
200 gr. de fonio
400 ml. de agua
1 cucharada de aceite
2 calabacines o patatas
75 gr. de salmón
Utensilios
Cazuela con tapa
Cuchara sopera
Cuchillo









1 El fonio es un cereal de aspecto granulado que bien nos recuerda a un mineral por su dureza. No os preocupéis, cociéndolo conseguiréis que se hinche y se reblandezca.

Colócalo en una olla con el agua y un poquito de aceite. Cúbrelo y no lo abras ni lo sazones.







2 Cuando el agua se haya consumido notarás un pequeño crepitar de los granos inferiores. Apaga el fuego y déjalo reposar con la tapa para que el vapor haga su trabajo. Después de unos 5 minutos puedes abrir, remover y dejar reposar cinco minutos más.







3 Lavamos el calabacín o la patata y lo cortamos en rodajas de un centímetro de espesor. Sobre la bandeja de horno (podemos colocar papel de cocina), dispondremos las láminas de calabacín o de patata con piel.  Para que no se pegue puedes untarle un poco de aceite con el dedo en lo que será la base.




4 Mezcla el salmón en daditos con el fonio mientras se cocina en el horno el calabacín (10 minutos a potencia media). Si lo has cortado grueso tardará en cocinarse más tiempo, y el fonio ya está hervido, por este motivo lo añadimos más tarde

El salmón ya tiene ese punto salado, por lo tanto no es necesario sazonar.




5 Monta los calabacines con el fonio y el salmón. Ponlo unos cinco minutos al horno para que el salmón se cocine levemente, y el fonio empiece a secarse. Es importante que no se seque demasiado, o se volverá de textura arenosa.





6 Por último añade un poco de queso rallado para gratinar y dale un golpe rápido de calor hasta que el queso quede gratinado suavemente. No podrás dejarlo muy gratinado, pues como comentábamos en el punto anterior, el fonio si se seca en exceso, una vez cocido, adquiere una textura poco agradable.










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